Tomás García Azcárate informó sobre la PAC en el Instituto San Telmo

En un escenario presupuestario de ajuste, en el que «lo mejor que podemos esperar es que el presupuesto europeo se congele o suba, como mucho, al ritmo de la inflación», las perspectivas de futuro para la nueva PAC que se tendrá que aplicar después de 2013 no son halagüeñas. Esa es la opinión de Tomás García Azcárate, consejero para Mercados Agrarios en la Unión Europea (UE).
García Azcárate que visitó Sevilla para impartir una conferencia en el Instituto Internacional San Telmo, explicó a ABC que la situación de crisis y de ajuste presupuestario «permite pocas alegrías» y aunque el contenido final de la propuesta sobre presupuestos no se conocerá hasta junio, no se espera que haya ningún aumento presupuestario, sino todo lo contrario, y esto en un momento de «muchas necesidades».
Esta situación afecta directamente a la reforma de la PAC que se está preparando en paralelo y para la que la Comisión debe de presentar su propuesta en octubre aunque el contenido final saldrá del debate que mantengan al respecto Comisión y Parlamento Europeo.
Tomás García Azcárate tiene una idea clara de cuales son los límites en los que se va a mover este debate. En este sentido, augura que las ayudas directas a los agricultores que ahora suponen, de media, el 40 % de su renta, van descender hasta ser no más del 20 % por lo que la renta del sector va a depender básicamente del mercado, es decir de lo que el agricultor sea capaz de obtener por la venta de sus productos.
La CE es consciente y así lo reconoce García Azcárate que tal como está el mercado ahora mismo esto puede suponer, si no se toman medidas, la liquidación de buena parte del actual sector agrícola europeo. La solución que éste experto avanza es «puesto que no podemos exigir en la actual situación económica medidas que cuesten dinero, exigir a los políticos que sí trabajen sobre otras que no cuestan». Y cita, «políticas de calidad que ayuden a segmentar mercados, a multiplicar circuitos; medidas para poner en valor nuestros productos; y sobre todo medidas para lograr el reequilibrio de la cadena alimentaria». En este sentido, García Azcárate dice que no vale culpar de todo a la gran distribución «que también se enfrenta a problemas económicos y a una competencia muy dura». Su propuesta es establecer mecanismos de colaboracióny de concertación, del tipo de interprofesionales, en los que de alguna manera se ajuste la banda de los precios. Esta es una propuesta sobre la que de momento hay mucho debate pues algunos consideran que altera el derecho a la competencia.
En el mismo sentido, Tomás García Azcárate opina que en este escenario en el que los agricultores quedarán, muy a su pesar, en manos del mercado habrá que «gestionar la volatilidad» y reducir los sobrecostes de las coberturas de riesgos en los diferentes sectores. Un ejemplo que pone sobre este asunto es lso acuerdos logrados en Francia entre las interprofesionales de los cereales, los ganaderos, mataderos y los distribuidores, que señalan las bandas en las que se puede mover ese mercado en base de indicadores objetivos que se publican de forma oficial. García Azacárate habla incluso de la posibilidad de que haya «almacenamiento realmente privado de productos» cuando se rebase a la baja el precio de los mismos.
Asimismo, este experto considera que alos agricultores no les quedará más remedio que organizarse y agruparse y que la PAC podrá apoyar a estas organizaciones incluso con medidas procedentes del segundo pilar, el de Desarrollo Rural.